
“V” de venganza
En una ciudad nadie sabe realmente donde está el control. El como y porque funciona todo. Que es lo que hace que todo siga moviéndose en total organización sin chocarse las ideas o las personas. Todo se mueve y se sabe que algo lo mueve pero no se da a conocer. Hay muchas estructuras que ahogan y absorben a los hombres, pero ¿qué hace que sigan sin cuestionamientos? ¿Sin cambio súbito? Todos interpretando un papel que no tiene otro guión que el esperado y requerido por un poder invisible.
“Me atrevo a todo lo que se atreve un hombre”, esta frase de Macbeth encierra una mirada profunda sobre lo que el hombre puede hacer, en la disyuntiva entre gobernarse o ser gobernado, esperar o hacer, sentarse o caminar, quedarse o salir, luchar o dejarse vencer.
“El gobierno debe temerle a su pueblo” pues el pueblo obedece porque legitima el poder con su buen comportamiento, pero puede suceder que un día ya no quiera obedecer.
Cuando un ciudadano piensa es muy peligroso. La vida moderna esta hecha para no pensar. Trabajar todo el día y luego televisión. Pensar… ¿para qué? Si al fin y al cabo todo sigue igual. Justamente los que nos gobiernan piensan por nosotros, y por eso nos gobiernan. Por eso necesitan pensar ellos y no darnos lugar a nosotros para pensar. Las ideas son a prueba de balas.
Por eso el construir la persona del ciudadano es un arduo trabajo. No se construye de una. Lo primero es la conciencia de ser parte de. Primero conocerse y conocer. Luego darse cuenta que se forma parte de un todo y así surgirá el querer cambiar algo de toda esa gran estructura que ahoga, asfixia, domina
La masificación es impersonalidad, falta, ausencia de crítica. En la posmodernidad hay más de pasividad que de civilidad. Cuando en la época clásica se hablaba de civilidad se quería decir que había un compromiso con la sociedad. Se hablaba de ciudadano en la polis griega también para distinguir del esclavo, es decir para separar de aquel que no podía participar directamente de las decisiones, de la vida misma del país.
La masa no cambia, la masa es parte de sin reservas. Se envuelve todo en un solo bollo gigante que despersonaliza, que aniquila toda actuación, toda posibilidad de ser uno o con otros. Es ser un todo sin nada en realidad.
“V” de venganza intenta mostrar este modelo de sociedad acrítica, amorfa, sentada en su poltrona bebiendo cola, comiendo pop corn, creyéndose participe de la historia siendo solamente extensión de una pantalla de TV. La sociedad de los televidentes ausentes de la vida real, de los que miran la historia por videos de celular en “you tube”. No piensan en cambiar nada, piensan solo que la revolución comienza en sus casas poniendo la tele, conectando Internet. La vida, el cambio, la generación de revolución empieza saliendo del living, transformando esa pequeña porción de mundo que nos fue dada y que es cada vez más chica, mas impersonal, mas limitada, mas privatizada, mas huérfana de estado y de acción. Solo representa un alquiler, una tasa, una inversión.
Así y solo así comienza la revolución, el cambio. Saliendo a las calles a vengarnos de aquellos que hicieron que nuestra vida sea menos vida. Que el ser sea un target pero una persona racional, libre y original.
En una ciudad nadie sabe realmente donde está el control. El como y porque funciona todo. Que es lo que hace que todo siga moviéndose en total organización sin chocarse las ideas o las personas. Todo se mueve y se sabe que algo lo mueve pero no se da a conocer. Hay muchas estructuras que ahogan y absorben a los hombres, pero ¿qué hace que sigan sin cuestionamientos? ¿Sin cambio súbito? Todos interpretando un papel que no tiene otro guión que el esperado y requerido por un poder invisible.
“Me atrevo a todo lo que se atreve un hombre”, esta frase de Macbeth encierra una mirada profunda sobre lo que el hombre puede hacer, en la disyuntiva entre gobernarse o ser gobernado, esperar o hacer, sentarse o caminar, quedarse o salir, luchar o dejarse vencer.
“El gobierno debe temerle a su pueblo” pues el pueblo obedece porque legitima el poder con su buen comportamiento, pero puede suceder que un día ya no quiera obedecer.
Cuando un ciudadano piensa es muy peligroso. La vida moderna esta hecha para no pensar. Trabajar todo el día y luego televisión. Pensar… ¿para qué? Si al fin y al cabo todo sigue igual. Justamente los que nos gobiernan piensan por nosotros, y por eso nos gobiernan. Por eso necesitan pensar ellos y no darnos lugar a nosotros para pensar. Las ideas son a prueba de balas.
Por eso el construir la persona del ciudadano es un arduo trabajo. No se construye de una. Lo primero es la conciencia de ser parte de. Primero conocerse y conocer. Luego darse cuenta que se forma parte de un todo y así surgirá el querer cambiar algo de toda esa gran estructura que ahoga, asfixia, domina
La masificación es impersonalidad, falta, ausencia de crítica. En la posmodernidad hay más de pasividad que de civilidad. Cuando en la época clásica se hablaba de civilidad se quería decir que había un compromiso con la sociedad. Se hablaba de ciudadano en la polis griega también para distinguir del esclavo, es decir para separar de aquel que no podía participar directamente de las decisiones, de la vida misma del país.
La masa no cambia, la masa es parte de sin reservas. Se envuelve todo en un solo bollo gigante que despersonaliza, que aniquila toda actuación, toda posibilidad de ser uno o con otros. Es ser un todo sin nada en realidad.
“V” de venganza intenta mostrar este modelo de sociedad acrítica, amorfa, sentada en su poltrona bebiendo cola, comiendo pop corn, creyéndose participe de la historia siendo solamente extensión de una pantalla de TV. La sociedad de los televidentes ausentes de la vida real, de los que miran la historia por videos de celular en “you tube”. No piensan en cambiar nada, piensan solo que la revolución comienza en sus casas poniendo la tele, conectando Internet. La vida, el cambio, la generación de revolución empieza saliendo del living, transformando esa pequeña porción de mundo que nos fue dada y que es cada vez más chica, mas impersonal, mas limitada, mas privatizada, mas huérfana de estado y de acción. Solo representa un alquiler, una tasa, una inversión.
Así y solo así comienza la revolución, el cambio. Saliendo a las calles a vengarnos de aquellos que hicieron que nuestra vida sea menos vida. Que el ser sea un target pero una persona racional, libre y original.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario