domingo, 17 de junio de 2007

EL PODER ANÓNIMO DE LA AUTODESTRUCCION


TERMINATOR II

El avance de la tecnología es tan grande que las maquinas van tomando cada vez mas fuerza, hasta quedarse totalmente con todo lo existente. Las maquinas nos absorben y no nos devuelven nunca más al mundo real.
El hombre se identifica tan profundamente con lo que crea que no se puede separar de lo creado, la fuerza y la perfección dada al producto de sus manos e inteligencia es muy grande. Lo que posibilitó el encuentro de si mismo con la máquina lo desnaturalizó y lo volvió uno solo con su objeto creado, tan profundamente identificado con su producto pierde toda conciencia de sí, es dominado por lo que produce. El hombre ya no produce verdad para si mismo sino utilidad para si, riqueza, seguridad, acumulación de información. Ya no se encuentra a si mismo en lo que piensa, encuentra la imagen fuerte y poderosa que de si mismo fue creando y ahora descansa el sueño vencido por su misma ambición. Así se produce la guerra de los hombres contra las máquinas. Pero en el mundo sigue habiendo una resistencia, una posibilidad de vencer al futuro que desnaturalizará todo lo creado. Las máquinas hábiles y sin el instinto de la duda y la moral deciden destruir al hombre. El hombre que destruyó a Dios de su mundo ahora es destruido por su creación. Las máquinas deciden pues destruir al líder de la resistencia humana. La misión de Terminator es proteger a John CONNOR pero no en su presente sino en su pasado para que su amenaza futura ni siquiera sea comenzada.
La idea “el futuro no está escrito” pues puede ser habilidosamente destruida por el hombre. Tanto experimentar con todo lo existente, ya no existe el pasado pues fue borrado, solo confiar en el presente y el futuro puede ser cuidadosamente programado. Desde el pasado John intenta salvar su vida para desde el futuro inhabilitar a las maquinas que hicieron de nuestras vidas un vacío de existencia y de muerte en el espíritu. Ya no existen los sentimientos, una maquina no sabe llorar ni amar, los sentimientos se desconocen. Podemos programar acciones perfectas, pero lo que nace del corazón del hombre es absolutamente desconocido. No se puede programar.

“No existe más destino que el que construimos”

El hombre encuentra en sí toda la fuerza y la seguridad para programar su existencia. El futuro ya no da miedo pues ya está programado. Los sentimientos traen recuerdos y ellos nos anclan en un presente que no avanza, que no tiene espacio para ser mejor. Vivimos determinados por lo que hicieron nuestros padres, por lo que dicta la religión, por las experiencias de nuestra historia personal. Borrando los sentimientos familiares, la moral, la religión y los recuerdos el futuro es programable, se puede determinar desde una hoja de cálculos, desde un software que desconoce lo pasado y entiende solo de presente. Un futuro desconocido se acerca a nosotros, un futuro temible tal vez. No más miedos solo programemos lo que viene y todo estará bien.
La esperanza fruto del corazón humano no tiene cabida en un futuro programado, los sentimientos que imaginan el provenir son primitivos, no se puede afrontar la realidad con temor.
Pero surge entre las maquinas una que puede comprender el sentimiento humano, una que se pregunta que es el llorar, que significa valorar una vida. Fue programada para sentir. Talvez haya esperanza en un mundo que vuelve a tener sentimientos. Una máquina, un Terminator puede aprender o valorar la vida humana quizás nosotros también podamos.
La naturaleza del hombre no es solo sentir cosas buenas. A lo largo de la historia el hombre luchó por destruir a otros hombres. Toda la historia cuenta que hombre destruyeron, invadieron, torturaron, asesinaron. Unos con otros se mataron. Se ve que la naturaleza del ser humano es la de destruirse. El poder de matar se disfrazó de excusas y explicaciones. En el individuo funciona el poder que mata y destruye como dice Michel Foucault: “ El individuo es un efecto del poder y al mismo tiempo, o justamente en la medida en que es un efecto suyo es el elemento de composición del poder. El poder pasa a través del individuo que ha constituido”[1]
Fue creado Terminator que posee un procesador de red neural por lo cual puede aprender. Este aprendizaje tiene que ver con asimilar lo mejor del hombre y dejar de lado lo peor. La máquina Terminator dice: “Ahora ya sé porque lloran”, después de convivir con los hombres entiende que llorar tiene que ver con los sentimientos que tiene que aprender. El terminator es una maquina que fue diseñada para que nos comprenda y para aprender solo lo que es bueno del hombre aprender.
[1] FOUCAULT, Michel. “Genealogía del racismo” Editorial Altamira. Segunda lección, Pag. 32

sábado, 9 de junio de 2007

Venganza inteligente


“V” de venganza
En una ciudad nadie sabe realmente donde está el control. El como y porque funciona todo. Que es lo que hace que todo siga moviéndose en total organización sin chocarse las ideas o las personas. Todo se mueve y se sabe que algo lo mueve pero no se da a conocer. Hay muchas estructuras que ahogan y absorben a los hombres, pero ¿qué hace que sigan sin cuestionamientos? ¿Sin cambio súbito? Todos interpretando un papel que no tiene otro guión que el esperado y requerido por un poder invisible.
“Me atrevo a todo lo que se atreve un hombre”, esta frase de Macbeth encierra una mirada profunda sobre lo que el hombre puede hacer, en la disyuntiva entre gobernarse o ser gobernado, esperar o hacer, sentarse o caminar, quedarse o salir, luchar o dejarse vencer.
“El gobierno debe temerle a su pueblo” pues el pueblo obedece porque legitima el poder con su buen comportamiento, pero puede suceder que un día ya no quiera obedecer.
Cuando un ciudadano piensa es muy peligroso. La vida moderna esta hecha para no pensar. Trabajar todo el día y luego televisión. Pensar… ¿para qué? Si al fin y al cabo todo sigue igual. Justamente los que nos gobiernan piensan por nosotros, y por eso nos gobiernan. Por eso necesitan pensar ellos y no darnos lugar a nosotros para pensar. Las ideas son a prueba de balas.
Por eso el construir la persona del ciudadano es un arduo trabajo. No se construye de una. Lo primero es la conciencia de ser parte de. Primero conocerse y conocer. Luego darse cuenta que se forma parte de un todo y así surgirá el querer cambiar algo de toda esa gran estructura que ahoga, asfixia, domina
La masificación es impersonalidad, falta, ausencia de crítica. En la posmodernidad hay más de pasividad que de civilidad. Cuando en la época clásica se hablaba de civilidad se quería decir que había un compromiso con la sociedad. Se hablaba de ciudadano en la polis griega también para distinguir del esclavo, es decir para separar de aquel que no podía participar directamente de las decisiones, de la vida misma del país.
La masa no cambia, la masa es parte de sin reservas. Se envuelve todo en un solo bollo gigante que despersonaliza, que aniquila toda actuación, toda posibilidad de ser uno o con otros. Es ser un todo sin nada en realidad.
“V” de venganza intenta mostrar este modelo de sociedad acrítica, amorfa, sentada en su poltrona bebiendo cola, comiendo pop corn, creyéndose participe de la historia siendo solamente extensión de una pantalla de TV. La sociedad de los televidentes ausentes de la vida real, de los que miran la historia por videos de celular en “you tube”. No piensan en cambiar nada, piensan solo que la revolución comienza en sus casas poniendo la tele, conectando Internet. La vida, el cambio, la generación de revolución empieza saliendo del living, transformando esa pequeña porción de mundo que nos fue dada y que es cada vez más chica, mas impersonal, mas limitada, mas privatizada, mas huérfana de estado y de acción. Solo representa un alquiler, una tasa, una inversión.
Así y solo así comienza la revolución, el cambio. Saliendo a las calles a vengarnos de aquellos que hicieron que nuestra vida sea menos vida. Que el ser sea un target pero una persona racional, libre y original.

lunes, 4 de junio de 2007

X MEN Y DISCRIMINACIÓN


X MEN 2

En el mundo en el cual vivimos, y cuando digo mundo no estoy simplemente afrontando un concepto geográfico sino también uno cultural y sociológico. Es como cuando decimos “en que mundo vivimos?!” y estamos afirmando una cuestión situacional pero de ubicación psicosociologica pero no geográfica. Por eso el mundo que vivimos tiene entre sus puntos a favor y sus puntos en contra la realidad de la injusticia y de la exclusión. También la de la discriminación. No estamos en un mundo que pretende hacernos iguales a todos, estilo publicidad de Benetton, sino al contrario en un mundo que que marca cada vez mas las diferencias. Donde el distinto puede ser etiquetado de estupido o aparato. Donde el modelo de belleza lo dicta el desfile de modelos. Donde vale el que tiene plata, es lindo y tiene roce. Aunque a veces esos lindos hagan donaciones muy marketineras a un hogar de niños huérfanos. La cuestión es que seguimos alimentando el odio y el desplazamiento por más que lo neguemos. Entre nosotros habita el fantasma de la discriminación, entre nosotros está la victima que llamamos homosexual, judío, católico “chupacirios”, “negro inservible”, “mujer al volante…”. La vida de los mutantes en XMEN no es para nada distinta o mejor que la de nuestros cotidianos cercenamientos sociales.
Los mutantes deben encontrar su lugar, fueron creados y ahora son perseguidos. Fueron usados y ahora molestan. Fueron necesarios para algo pero ya no deberían existir. La vida que fue creada debe seguir siendo defendida, aunque complique la vida, aunque haga más difícil. Ante miles de inocentes que quieren ser abortados, la fuerza de la no discriminación también grita y lucha por ellos. Por los ancianos que molestan a sus laboriosos y entusiastas hijos. Por los inmigrantes que buscan y desean una vida mejor en el primer mundo bajo el concepto “el mundo, la tierra es de todos”.
Libertad para los mutantes, libertad para los que no tienen posibilidades, libertad para el diferente, para el que rompió el molde, para el que no se ajusta a mis cánones de perfección. Los mutantes son útiles para la causa siempre y cuando se los controle. Siempre que ser humano que hace posible el normal desarrollo de la vida de los poderosos y no moleste, podrá sobrevivir. ¡Que sería de EEUU sin los latinos! ¡Que de Europa! No tendrían quien maneje taxis, quien planche sus fabulosas prendas, quien junte los desperdicios de Beverly hills. Siempre y cuando sirvan al modelo pero no se crean iguales o con derechos.
Pero hay algo mas que sobrevivir en la vida de los blancos, lindos y grandes, es la dignidad. Por la dignidad se declaran principios que todos aplauden pero ella se arrastra en hospitales abandonados, en barrios sin cloacas, en ciudades inseguras, en malos tratos de comisarios inescrupulosos. Esa dignidad es la que hace iguales al blanco y al negro, al gringo y al indio, al ario y al judío. la segregación, la discriminación enoja y mucho pero es ella justamente la que ayuda a sobrevivir. Sin el enojo por las injusticias, por los atropellos a la dignidad que declaran en viva voz y garrotean en callejones oscuros. Así los mutantes sobrevivirán a este mundo injusto que los esconde y que les declaro la guerra