
TERMINATOR II
El avance de la tecnología es tan grande que las maquinas van tomando cada vez mas fuerza, hasta quedarse totalmente con todo lo existente. Las maquinas nos absorben y no nos devuelven nunca más al mundo real.
El hombre se identifica tan profundamente con lo que crea que no se puede separar de lo creado, la fuerza y la perfección dada al producto de sus manos e inteligencia es muy grande. Lo que posibilitó el encuentro de si mismo con la máquina lo desnaturalizó y lo volvió uno solo con su objeto creado, tan profundamente identificado con su producto pierde toda conciencia de sí, es dominado por lo que produce. El hombre ya no produce verdad para si mismo sino utilidad para si, riqueza, seguridad, acumulación de información. Ya no se encuentra a si mismo en lo que piensa, encuentra la imagen fuerte y poderosa que de si mismo fue creando y ahora descansa el sueño vencido por su misma ambición. Así se produce la guerra de los hombres contra las máquinas. Pero en el mundo sigue habiendo una resistencia, una posibilidad de vencer al futuro que desnaturalizará todo lo creado. Las máquinas hábiles y sin el instinto de la duda y la moral deciden destruir al hombre. El hombre que destruyó a Dios de su mundo ahora es destruido por su creación. Las máquinas deciden pues destruir al líder de la resistencia humana. La misión de Terminator es proteger a John CONNOR pero no en su presente sino en su pasado para que su amenaza futura ni siquiera sea comenzada.
La idea “el futuro no está escrito” pues puede ser habilidosamente destruida por el hombre. Tanto experimentar con todo lo existente, ya no existe el pasado pues fue borrado, solo confiar en el presente y el futuro puede ser cuidadosamente programado. Desde el pasado John intenta salvar su vida para desde el futuro inhabilitar a las maquinas que hicieron de nuestras vidas un vacío de existencia y de muerte en el espíritu. Ya no existen los sentimientos, una maquina no sabe llorar ni amar, los sentimientos se desconocen. Podemos programar acciones perfectas, pero lo que nace del corazón del hombre es absolutamente desconocido. No se puede programar.
“No existe más destino que el que construimos”
El hombre encuentra en sí toda la fuerza y la seguridad para programar su existencia. El futuro ya no da miedo pues ya está programado. Los sentimientos traen recuerdos y ellos nos anclan en un presente que no avanza, que no tiene espacio para ser mejor. Vivimos determinados por lo que hicieron nuestros padres, por lo que dicta la religión, por las experiencias de nuestra historia personal. Borrando los sentimientos familiares, la moral, la religión y los recuerdos el futuro es programable, se puede determinar desde una hoja de cálculos, desde un software que desconoce lo pasado y entiende solo de presente. Un futuro desconocido se acerca a nosotros, un futuro temible tal vez. No más miedos solo programemos lo que viene y todo estará bien.
La esperanza fruto del corazón humano no tiene cabida en un futuro programado, los sentimientos que imaginan el provenir son primitivos, no se puede afrontar la realidad con temor.
Pero surge entre las maquinas una que puede comprender el sentimiento humano, una que se pregunta que es el llorar, que significa valorar una vida. Fue programada para sentir. Talvez haya esperanza en un mundo que vuelve a tener sentimientos. Una máquina, un Terminator puede aprender o valorar la vida humana quizás nosotros también podamos.
La naturaleza del hombre no es solo sentir cosas buenas. A lo largo de la historia el hombre luchó por destruir a otros hombres. Toda la historia cuenta que hombre destruyeron, invadieron, torturaron, asesinaron. Unos con otros se mataron. Se ve que la naturaleza del ser humano es la de destruirse. El poder de matar se disfrazó de excusas y explicaciones. En el individuo funciona el poder que mata y destruye como dice Michel Foucault: “ El individuo es un efecto del poder y al mismo tiempo, o justamente en la medida en que es un efecto suyo es el elemento de composición del poder. El poder pasa a través del individuo que ha constituido”[1]
Fue creado Terminator que posee un procesador de red neural por lo cual puede aprender. Este aprendizaje tiene que ver con asimilar lo mejor del hombre y dejar de lado lo peor. La máquina Terminator dice: “Ahora ya sé porque lloran”, después de convivir con los hombres entiende que llorar tiene que ver con los sentimientos que tiene que aprender. El terminator es una maquina que fue diseñada para que nos comprenda y para aprender solo lo que es bueno del hombre aprender.
[1] FOUCAULT, Michel. “Genealogía del racismo” Editorial Altamira. Segunda lección, Pag. 32
El avance de la tecnología es tan grande que las maquinas van tomando cada vez mas fuerza, hasta quedarse totalmente con todo lo existente. Las maquinas nos absorben y no nos devuelven nunca más al mundo real.
El hombre se identifica tan profundamente con lo que crea que no se puede separar de lo creado, la fuerza y la perfección dada al producto de sus manos e inteligencia es muy grande. Lo que posibilitó el encuentro de si mismo con la máquina lo desnaturalizó y lo volvió uno solo con su objeto creado, tan profundamente identificado con su producto pierde toda conciencia de sí, es dominado por lo que produce. El hombre ya no produce verdad para si mismo sino utilidad para si, riqueza, seguridad, acumulación de información. Ya no se encuentra a si mismo en lo que piensa, encuentra la imagen fuerte y poderosa que de si mismo fue creando y ahora descansa el sueño vencido por su misma ambición. Así se produce la guerra de los hombres contra las máquinas. Pero en el mundo sigue habiendo una resistencia, una posibilidad de vencer al futuro que desnaturalizará todo lo creado. Las máquinas hábiles y sin el instinto de la duda y la moral deciden destruir al hombre. El hombre que destruyó a Dios de su mundo ahora es destruido por su creación. Las máquinas deciden pues destruir al líder de la resistencia humana. La misión de Terminator es proteger a John CONNOR pero no en su presente sino en su pasado para que su amenaza futura ni siquiera sea comenzada.
La idea “el futuro no está escrito” pues puede ser habilidosamente destruida por el hombre. Tanto experimentar con todo lo existente, ya no existe el pasado pues fue borrado, solo confiar en el presente y el futuro puede ser cuidadosamente programado. Desde el pasado John intenta salvar su vida para desde el futuro inhabilitar a las maquinas que hicieron de nuestras vidas un vacío de existencia y de muerte en el espíritu. Ya no existen los sentimientos, una maquina no sabe llorar ni amar, los sentimientos se desconocen. Podemos programar acciones perfectas, pero lo que nace del corazón del hombre es absolutamente desconocido. No se puede programar.
“No existe más destino que el que construimos”
El hombre encuentra en sí toda la fuerza y la seguridad para programar su existencia. El futuro ya no da miedo pues ya está programado. Los sentimientos traen recuerdos y ellos nos anclan en un presente que no avanza, que no tiene espacio para ser mejor. Vivimos determinados por lo que hicieron nuestros padres, por lo que dicta la religión, por las experiencias de nuestra historia personal. Borrando los sentimientos familiares, la moral, la religión y los recuerdos el futuro es programable, se puede determinar desde una hoja de cálculos, desde un software que desconoce lo pasado y entiende solo de presente. Un futuro desconocido se acerca a nosotros, un futuro temible tal vez. No más miedos solo programemos lo que viene y todo estará bien.
La esperanza fruto del corazón humano no tiene cabida en un futuro programado, los sentimientos que imaginan el provenir son primitivos, no se puede afrontar la realidad con temor.
Pero surge entre las maquinas una que puede comprender el sentimiento humano, una que se pregunta que es el llorar, que significa valorar una vida. Fue programada para sentir. Talvez haya esperanza en un mundo que vuelve a tener sentimientos. Una máquina, un Terminator puede aprender o valorar la vida humana quizás nosotros también podamos.
La naturaleza del hombre no es solo sentir cosas buenas. A lo largo de la historia el hombre luchó por destruir a otros hombres. Toda la historia cuenta que hombre destruyeron, invadieron, torturaron, asesinaron. Unos con otros se mataron. Se ve que la naturaleza del ser humano es la de destruirse. El poder de matar se disfrazó de excusas y explicaciones. En el individuo funciona el poder que mata y destruye como dice Michel Foucault: “ El individuo es un efecto del poder y al mismo tiempo, o justamente en la medida en que es un efecto suyo es el elemento de composición del poder. El poder pasa a través del individuo que ha constituido”[1]
Fue creado Terminator que posee un procesador de red neural por lo cual puede aprender. Este aprendizaje tiene que ver con asimilar lo mejor del hombre y dejar de lado lo peor. La máquina Terminator dice: “Ahora ya sé porque lloran”, después de convivir con los hombres entiende que llorar tiene que ver con los sentimientos que tiene que aprender. El terminator es una maquina que fue diseñada para que nos comprenda y para aprender solo lo que es bueno del hombre aprender.
[1] FOUCAULT, Michel. “Genealogía del racismo” Editorial Altamira. Segunda lección, Pag. 32
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